Vive en el presente

A lo largo de la vida, esperamos lo siguiente. Utilice la jubilación para abrazar el mundo que lo rodea y estar presente en su propia vida. No sé ustedes, pero he perdido muchos días de sonambulismo, sin involucrarme en lo que pasaba a mi alrededor. Concentré demasiada energía en querer llegar a otro lugar o en preocuparme por el futuro sin disfrutar de donde estaba. ¿Te preocupa lo que nunca se materializa? Vivir en el presente reduce la ansiedad y aumenta su tranquilidad.

Lleve un registro de los objetivos a corto plazo y haga las cosas que le importan. Estos pueden ser tan simples como crear hábitos alimenticios saludables o comenzar y seguir una rutina de ejercicios. Permítase hacer algo solo por diversión y permítase perder la noción del tiempo. El tiempo es lo que tienes. Disfrútala. Actúa como un turista y explora tu ciudad. Disfrute de placeres sencillos y rutinas matutinas. Reír mucho. Ama más. Saborea todo.

Comprométase a dejar de quejarse de las cosas que no puede cambiar y rehúse insistir en las circunstancias negativas. Da el regalo del perdón a los demás y a ti mismo.

Elige la felicidad

El estado de felicidad no se desarrolla por casualidad. Todo tiene que ver con nuestras elecciones y el esfuerzo que hacemos para vivir ajenos a nuestras circunstancias. No es fingir que nuestras emociones no son reales. No podemos elegir nuestros sentimientos, pero podemos determinar cómo reaccionamos ante ellos. Por mucho que nos tiente, podemos evitar revolcarnos en nuestras decepciones. La elección es nuestra.

Embárcate en una vida con un propósito que te lleve a la satisfacción y el deleite. La alegría genuina no proviene de satisfacer nuestros propios intereses, sino de unirnos y contribuir a la sociedad. Debemos ser parte de algo más grande que nosotros mismos, lo que significa reducirnos y pensar menos en nosotros mismos. Como dadores, buscamos la belleza del mundo y somos generosos con nuestro tiempo y recursos. Piense en los demás.

En todo lo que hice, les mostré que con este arduo trabajo debemos ayudar a los débiles, recordando las palabras que el mismo Señor Jesús dijo: ‘Es más bienaventurado dar que recibir. – Hechos 20:35

Para cuando te hayas jubilado, sin duda tendrás cientos y miles de cosas por las que estar agradecido. Cualquier cosa en la que te enfoques se hace más grande. Un corazón agradecido se expande. Piense en lo que le hace sonreír. Al sonreír, nos estamos instruyendo a sentir alegría. Convierta sus bendiciones en una parte rutinaria de su día. Experimentarás alegría en el segundo acto al compartirlo.

Crédito de la foto: © GettyImages / ridofranz

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *