1. Identificar el diálogo interno negativo

Diapositiva 1 de 6

Lo que la gente piensa a medida que envejece en realidad puede envejecer sus cuerpos. Según una fuente, «los pensamientos negativos pueden conducir a la muerte celular prematura, y eso equivale al envejecimiento». Reflexionar sobre pensamientos negativos puede conducir a un diálogo interno negativo y, finalmente, a respuestas corporales negativas.

Para ser conscientes del diálogo interno negativo, debemos examinar nuestros pensamientos y creencias internalizados. Es útil escribir lo que estamos pensando. No edite esas palabras, véalas por lo que son. Es probable que surjan patrones de pensamiento negativos si hacemos esto durante algunas semanas.

A medida que su crítico interno le habla, y luego el Espíritu Santo, mencione cualquier mentira que actualmente crea sobre sí mismo. Reconoce que Satanás es un mentiroso y quiere destruirte (Juan 8:44; 1 Pedro 5: 8). Enfréntate a las mentiras cuando te sientas tentado a usarlas nuevamente y lleva cautivos tus pensamientos para obedecer al Señor. (Colosenses 2: 8; 2 Corintios 10: 4-5).

Algunos de los signos de un monólogo interno negativo y poco saludable incluyen:

– pensando en pérdidas y frustraciones

– molestarnos por nuestra incapacidad para cambiar las cosas

– tomar en serio las cosas que están fuera de nuestro control

– pensando que todo es culpa nuestra

– insistir en las deficiencias

– siempre pensando «el otro zapato caerá»

– llamándonos apodos

El diálogo interno negativo puede centrarse en el pasado: lo que fue y lo que no se puede cambiar. Esto suele ir acompañado de depresión. Por otro lado, el diálogo interno negativo puede perseguirnos a medida que nos angustiamos por el futuro y desarrollamos una perspectiva fatalista. La Biblia advierte sobre eso en Mateo 6:34.

Sin embargo, no todos los pensamientos sobre el pasado o el futuro son negativos. Podemos revisar experiencias negativas pasadas y buscar lecciones útiles o razones para estar agradecidos; y recordar experiencias positivas pasadas para ayudarnos a incorporar una nueva narrativa a las circunstancias actuales. Y podemos pedirle a Dios que nos dé una visión de cómo puede usarnos en el futuro, incluso a medida que envejecemos.

El enfoque más saludable para el diálogo interno es el presente: tomar la vida día a día, de la mano del Padre, reservando energía mental para ayudarnos a decirnos la verdad a nosotros mismos y sabiamente «aprovechar el día». Podemos volver a entrenarnos para ver lo que es valioso por ahora y por la eternidad, y aprender a apreciar y apreciar estas cosas en el momento.

Crédito de la foto: © GettyImages / Tom Merton

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *