7. Muestre aprecio

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Es tan fácil pensar en los errores. De hecho, todos somos bastante buenos para encontrar fallas. Al luchar contra nuestras tendencias naturales, debemos esforzarnos por mirar más allá de cualquier incomodidad o frustración que podamos sentir hacia nuestros padres ancianos. En lugar de permitir que la queja sea nuestra respuesta, podemos amarlos buscando algo por lo que estar agradecidos, edificándolos en lugar de derribarlos.

Una forma en que podemos mostrar nuestro agradecimiento es estimarlos. En otras palabras, démosles crédito cuando y donde podamos. La estima es un acto simple que traerá gran alegría y honor a nuestros padres, y se puede hacer tanto en privado como en público.

En privado, diga cosas como: «¿Sabes, mamá? Realmente aprecio que me hayas enseñado a poner a otras personas primero» o «Gracias, papá, por enseñarme cómo cambiar una llanta pinchada».

Cuando esté en público, hable bien de ellos. Podemos lograr esto dirigiendo nuestras palabras directamente a nuestros padres o expresándolas a otros.

Como acto especial de amor, también podemos tomarnos el tiempo para escribir las cosas por las que estamos agradecidos. Podemos hacerlo en un homenaje formal escrito para una ocasión especial como un aniversario o cumpleaños o en una simple carta. Nada, absolutamente nada, muestra más aprecio, honor o amor a nuestros padres que tomarnos el tiempo para sentarnos y escribir una carta, ¡con un bolígrafo, en papel!

Dad gracias en todas las circunstancias; porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús. 1 Tesalonicenses 5:18

Dale a todos lo que les debes: si debes impuestos, paga impuestos; si son ingresos, entonces ingresos; si respeto, entonces respeto; si es honor, entonces honor. Romanos 13: 7

No, nuestros padres no son perfectos. Sí, cometieron algunos errores en el camino. Es posible que incluso hayan cometido muchos errores graves.

Una de las mejores formas en que podemos amar a nuestros padres ancianos es optar por perdonar. Con determinación y resolución, podemos optar por no seguir repitiendo sus errores, tomar represalias o castigar. En cambio, podemos optar por derramarlos con la gracia de Dios que Él tan libremente nos da a cada uno de nosotros. La forma en que tratamos a nuestros padres es una señal de nuestra fe en Cristo.

Se soporten mutuamente y se perdonen si alguno de ustedes tiene alguna queja contra alguien. Perdona como el Señor te perdonó. Colosenses 3:13

Crédito de la foto: © GettyImages / Prostock-Studio

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