Ideas bíblicas de acondicionamiento físico para su cuerpo

5. Manténgase activo.

Fortalece tu cuerpo a través del ejercicio físico. No estamos hablando de maratones o triatlones aquí (sin embargo, si estos ya forman parte de tu repertorio, ¡sigue así)!

Simplemente por estar MÁS activo cada día, puede estimular su sistema inmunológico y mantener, o incluso prevenir, muchas enfermedades crónicas.

Para alentar sus esfuerzos de ejercicio, seleccione ejercicios que le parezcan agradables, desarrolle un sistema de responsabilidad y / o lleve un registro de sus actividades.

6. Aprenda a relajarse.

Nuestros cuerpos no están diseñados para un trabajo continuo. Es importante que aprendamos a relajarnos. Sí, aprende. A nuestros cuerpos se les puede enseñar a relajarse.

Una forma de relajar el cuerpo es mediante ejercicios de respiración profunda. Dos métodos sencillos y fáciles de empezar son los métodos de respiración equitativa y respiración 4-7-8.

Respiración igual – Inhale contando hasta cuatro, luego exhale contando hasta cuatro, todo por la nariz.

4-7-8 Respiración – A la cuenta de cuatro, inhale por la nariz. Aguante la respiración mientras cuenta hasta siete. Luego exhale por la boca y cuente hasta ocho.

Puede encontrar información sobre estos y otros ejercicios de respiración profunda para relajarse mediante una búsqueda rápida en Google.

7. Desarrolle hábitos alimenticios saludables.

Según el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, a medida que envejecemos, nuestro metabolismo puede ralentizarse y nuestra composición corporal puede ser diferente a la de cuando éramos más jóvenes. Por tanto, una buena nutrición es fundamental.

– Comience cada día con un desayuno saludable. Establece tu metabolismo para el día.

– Asegúrese de que las frutas y verduras formen parte de su dieta diaria.

– Varíe sus proteínas comiendo más pescado, frijoles y carnes magras.

– Aprenda a sustituir con opciones más saludables: mostaza por mayonesa, palomitas de maíz por pretzels, yogur griego por crema agria, etc.

8. Duerma lo suficiente.

Fuimos creados para dormir. De hecho, toda la creación duerme. Ayude a su cuerpo durmiendo el mínimo requerido de ocho a nueve horas cada noche.

No estamos hablando de ocho a nueve horas de inconsciencia. Más bien, es el momento de poner la cabeza en la almohada para quitar la cabeza de la almohada. Hay cinco etapas del sueño y nuestro cuerpo necesita experimentar cada una.

Consejos para disfrutar de una buena noche de sueño:

– Obtenga la mayor cantidad de luz posible y duerma en la oscuridad.

– Se consistente. Acuéstate a la misma hora todas las noches.

– Evite la cafeína durante las últimas horas de la tarde y la noche.

– Observe la política de «no pasar tiempo frente a la pantalla» durante al menos treinta minutos antes de acostarse.

– ¿No puedes dormir? Haga ejercicios de respiración profunda como la técnica 4-7-8, ore por lo que sea o por quien tenga en mente, o recite las Escrituras.

Crédito de la foto: © GettyImages / eggeeggjiew

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