Dios se encuentra fuera del concepto tiempo

Esto significa que Dios siempre será y siempre ha sido. No tiene principio ni fin. No hubo tal momento en toda la eternidad cuando Dios apareció. Siempre lo fue.

Porque por él fue creado todo lo que está en el cielo y todo lo que hay en la tierra, visible e invisible… – todo lo creado en el mundo fue creado por dios y para él; él se encuentra por encima de todo y todos. (Biblia, Colosenses 1:16, 17) 

Todo a través de él comenzó a ser, y sin él nada comenzó a ser lo que comenzó a ser. (Biblia, Juan 1: 1-3)

Todo tiene un comienzo, no importa cuánto tiempo haya sido. Todo apareció una vez. Sin embargo, Dios no tiene principio. Él es el principio de todo y gracias a él todo existe.

En este caso podremos plantearnos la siguiente interrogante ¿Dios viene de algún lugar? No, Dios nunca apareció. Siempre lo ha sido. Esto es completamente imposible de imaginar, porque vivimos en el tiempo. Sin embargo, como ya se menciono previamente, el concepto del tiempo también se debe a la creación de Dios, mientras que él mismo está fuera del tiempo. Luego es eterno.

¿Qué nos debe importa esto?

Porque tanto amó Dios a la humanidad que incluso envió a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no se pierda, mas tenga vida eterna. (Biblia, Juan 3:16)

A los que creen en el Hijo de Dios, en lo que hizo en la cruz por nuestros pecados, Dios les da vida eterna, librándolos de la destrucción en el infierno. Esta es la vida eterna que solo Dios tiene. Y nos lo da por la fe en Su Hijo Jesucristo.

Este testimonio es que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo de Dios en su vida, tiene paz; el que no tiene al Hijo de Dios en su vida, no tendrá paz. Les escribí esto a ustedes porque creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que ustedes, al creer en el Hijo de Dios, tienen vida eterna. (Biblia, 1 Juan 5: 11-13)

Por lo tanto, para un creyente, la vida no termina después de la jubilación. Tiene un futuro largo y maravilloso por delante en la eternidad. Si, por supuesto, en una vida real y corta en la tierra, dedicó su vida a Dios. Por lo tanto, no debe tener miedo de no tener tiempo para disfrutar en la vida, de perder la verdadera felicidad. Para un creyente, todo lo mejor está por llegar, algo con lo que ni siquiera sueña ahora.

No vio ese ojo, no oyó el oído y no vino al corazón del hombre, que Dios ha preparado para los que le aman. (Biblia 1 Corintios 2: 9)

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