¿Que es ser omnipresente?

Esto significa básicamente que Dios está en todas partes al mismo tiempo. No hay lugar donde él no esté. Esta cualidad es única y solo Dios la tiene.

¿Puede una persona esconderse en un lugar secreto donde no lo vería? – dice el Señor. ¿No estoy llenando el cielo y la tierra? – dice el Señor. (Biblia, Jeremías 23:24)

Dios no está solo en algún lugar lejano en el cielo. Él está aquí, en todas partes. Por lo tanto, puede estar presente personalmente con todas las personas al mismo tiempo.

Cuentan una historia que sucedió en la época soviética. Los ateos celebraron un debate público para demostrar que Dios no existe. Y durante este debate, hicieron una pregunta al actual grupo de creyentes.

– Dime, dices que Dios es Omnipresente, está en todas partes. Si es cierto esto, ¿dónde estará el diablo entonces?

Esta pregunta resultó ser muy complicada, por lo que los creyentes tuvieron que pensar realmente qué decirles. Y uno de ellos finalmente respondió así. Se voltio hacia donde estaban los ateos y les realizo una pregunta:

– Dime, ¿tienes a Dios en tu corazón?

«No, no, no», por supuesto que no y los ateos negaron con la cabeza.

– Pues entonces justo ahí, hay un lugar para el diablo.

Análisis de esta historia

Esta respuesta está lejos de ser cierta, aunque en esa situación era la ideal por el contexto. De hecho, la omnipresencia de Dios no es un tema que se puede entender  o explicar completamente. Simplemente porque nosotros vivimos en un espacio tridimensional y en nuestras pequeñas mente nos es imposible imaginar la existencia de vida fuera del espacio. Pero después de todo, Dios es el creador de todo, creó tanto el tiempo como el espacio. Y está por encima de todas estas leyes físicas. Después de todo el tiene potestad sobre todo, pues él es su creador. Por lo tanto, la pregunta de cómo Dios puede estar allí y al mismo tiempo estar, donde alguien ya está, es imposible de responder por completo.

Más importante aún, ¿cómo afecta mi vida la omnipresencia de Dios?

Por un lado, esto significa que Dios está siempre presente conmigo. Por lo tanto, siempre soy responsable ante él. Pero, por otro lado, también significa que no estoy solo. Siempre hay uno a mi lado, al que no soy indiferente, al que me ama, al que siempre puedo recurrir. ¿No es maravilloso estar consciente de esto? Hay palabras maravillosas en la Biblia que están escritas originalmente en el idioma de la poesía hebrea.

Salmo de David.

¡Señor! Me has puesto a prueba y lo sabemos. Sabes cuando me siento y cuando me levanto; Tienes la capacidad de entender mis pensamientos desde lejos. Ya sea que camine o descanse, tú me rodeas y conoces todos mis caminos.

Aún no hay una palabra en mi lengua, pero Tú, Señor, ya la conoces perfectamente. Detrás y de frente me abrazas y pones tu mano sobre mí. Tu conocimiento es maravilloso para mí; ¡alto, no puedo comprenderlo! ¿A dónde me iré de tu espíritu y a dónde huiré de tu presencia? Si subo al cielo, allí estás; si bajo al inframundo, y ahí estás. Tomo las alas del alba y me muevo hasta el borde del mar, tu mano me guiará y tu diestra me sujetará. ¿Diré: tal vez la oscuridad me esconda y la luz a mi alrededor se convierta en la noche?; pero las tinieblas no te oscurecerán, y la noche resplandece como el día: oscuridad y luz.

Porque tú hiciste mis entrañas, y me tejiste en el vientre de mi madre. Te alabaré, porque soy maravillosamente hecho. Maravillosas son tus obras, y mi alma es plenamente consciente de ello. Mis huesos no te estaban ocultos, cuando creaba en secreto, formaba en lo profundo del vientre. Tus ojos han visto mi germen; en tu libro están escritos todos los días señalados para mí, cuando aún no había ninguno de ellos. (Biblia, Sal.138: 1-16)

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