Además de la evidencia objetiva de la existencia de Dios, también hay evidencia subjetiva de la existencia de Dios. El testimonio de una persona que experimentó un evento y ahora relata de lo que experimentó. Hoy millones de personas afirman ser testigos de la existencia de Dios. ¿Qué quiero decir?

Una vez, un ateo dijo que no hay Dios. El creyente escuchó esto y respondió con sorpresa: ¿Cómo es que no hay Dios? Le acabo de hablar esta mañana.

De hecho, para las personas verdaderamente creyentes, Dios es la realidad de sus vidas, tienen comunicación directa con Él. Por lo tanto, testifican de manera convincente que Dios existe y es real.

Además, los creyentes testifican que no solo se comunican con Dios, sino también que Dios influye en sus vidas de una manera especial. Dios está cambiando radicalmente la vida de muchas personas. Se están restaurando familias rotas, la gente se libera del alcohol, las drogas y otras adicciones. Su carácter, en cuanto a relaciones con otros están cambiando. Su mundo entero se transforma desde su interior, una persona encuentra paz en su alma, su vida se vuelve verdaderamente feliz y llena de significado.

Por supuesto, estos testimonios no son evidencia objetiva de la existencia de Dios, es la experiencia subjetiva de los creyentes. Pero, sin embargo, esta son las experiencias de millones de personas en todo el mundo, y esta experiencia está disponible para cualquier persona que realmente quiera conocer a Dios.

Josh McDowell

Doctor en escritura causa en derecho, fue anteriormente un ateo comprometido. Pero en su libro Not Just a Carpenter, habla de cómo sus puntos de vista y su vida han cambiado drásticamente.

Todo comenzó con el hecho de que Josh se reunió con varios creyentes. Al observarlos, notó que hay algo especial en la vida de estas personas, no eran como todos los demás. Estas personas parecían tener algún tipo de confianza y tranquilidad especial, se veían felices sin importar las circunstancias. Pero lo más asombroso fue que explicaron que todo esto se debía a la presencia de Jesucristo en su vida.

Para Josh, esta explicación le pareció simplemente tonta. No se explicaba cómo esta gente culta, educada e inteligente podía creer en semejantes tonterías. Finalmente, Josh decidió examinar seriamente los argumentos a favor y en contra de la existencia de Dios a fin de mostrar razonablemente a sus nuevos conocidos lo absurdo de sus creencias. Sin embargo, el estudio de este tema lo llevó a un resultado completamente opuesto.

Josh entendió claramente que Dios realmente existía, y no podía haber ninguna duda al respecto. Ahora tenía una opción: ¿qué hacer con eso, cómo debería relacionarse ahora con Dios? Por un lado, quería dejar este pensamiento y seguir viviendo de la forma en que había vivido antes. Pero, por otro lado, era una persona cuerda y entendía que no podía engañarse a sí mismo, pretendiendo que todo podía seguir igual.

Después de todo, si Dios realmente existe, entonces puede aceptarlo en su vida, como lo hicieron esos creyentes, o rechazarlo, yendo deliberadamente en contra de Dios. Pero simplemente tratar de no notar a Dios, de vivir como si él no existiera, eso sería un autoengaño.

Luego de muchos días de lucha interna, el escritor Josh McDowell finalmente confió su vida a Jesucristo. Más adelante en su libro, describe cómo durante el año siguiente Dios comenzó a cambiar gradualmente su vida. Josh comenzó a experimentar paz interior y alegría, su carácter y acciones se transformaron seriamente. Si antes perdía los estribos con facilidad, ahora empezó a notar que puede mantener la calma incluso en el entorno más tenso.

Pero el testimonio más grande de la influencia de Dios en su vida fue que Josh McDowell pudo perdonar a su padre, a quien antes de que se rindiera a la fe en Cristo el odiaba más que a nadie en el mundo. Su padre era un alcohólico terrible que trajo mucho sufrimiento a sus hijos y mató a su esposa. Pero Dios le enseñó a Josh a amar verdaderamente a las personas y a perdonar. Y un día pudo mirar a su padre a los ojos y decirle sinceramente: Papá, te amo.

Estas palabras impactaron tanto al padre alcohólico que al cabo de un rato vino y dijo: Yo también quiero intentarlo. Quiero que Dios también cambie mi vida de la misma manera que  ha cambió la tuya. Generalmente, una persona demora varios años o meses para empezar a hacer un cambio, pero según Josh, su padre cambió de inmediato, ante sus ojos. Posterior al entregar su vida a Jesucristo, jamás volvió a beber. Dios transformó a este hombre de una manera asombrosa.

Hay un gran número a nivel mundial de historias similares. Y todos ellos dan testimonio no solo de la realidad de la existencia nuestra gran Dios todo poderoso, sino también del hecho de que Dios influye en la vida de cada persona manera diferente pero asombrosa.

Y la sección esencia del cristianismo explica cómo tú también puedes abrir tu vida a Dios y experimentar su asombrosa transformación.

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